Un tema recurrente que los pintores utilizaron, creando su propia versión, fue San Jerónimo penitente. San Jerónimo es considerado un santo tanto para católicos, ortodoxos y anglicanos. Su importancia estriba en la traducción que realizó de la Biblia, de alguna manera fue unos de los primeros intelectuales que puso sus conocimientos al servicio de la religión.

Doméniko Theotokópoulos (1541-1614) mejor conocido como el Greco, por su ascendencia griega, fue un artista que inició pintando íconos, pero su interés por la pintura lo llevó a dejar su tierra natal en busca de mayor conocimiento. Lo cual cambió la forma de su trabajo.

En Venecia dejó la repetición de modelos para aprender de la luz y los colores de Tiziano y Tintoretto, para después adentrarse en Roma con el manierismo.

Durante el ultimo tercio de su vida el Greco pintó San Jerónimo penitente (ca. 1600) en el que usó los elementos conocidos de este tema como la calavera, la piedra y el papel.

En esta obra se aprecia la forma elevada de San Jerónimo. Existe la sensación de su cuerpo haciéndose pequeño y alargado hacia la cabeza. Hay un dejo de sensualidad en el torso desnudo del personaje, que si bien es una característica de los ascetas el no llevar a cuestas nada que no les sea estrictamente necesario para vivir, en esta pintura el autor no puede ocultar la sensualidad y belleza del cuerpo humano.

 

La calavera y el reloj de arena eran elementos que representaban la vida anacoreta que el personaje había elegido vivir. En una de sus manos San Jerónimo toma el crucifico y lo mira conmovido, en la otra trae consigo una piedra que oprime en contra de su pecho. En el cuadro se pueden apreciar el papel que representa el esfuerzo que realizó como traductor de la biblia.

En la pintura del Greco se observa cierta oscuridad y al mismo tiempo una luz en la mirada de San Jerónimo, como si esperara con ansia la llegada de la muerte para finalmente reunirse con Dios. El reloj y la calavera, que si bien no necesariamente tienen una lectura a parte como los elementos clásicos de este tema, podrían indicar el tiempo que pasa y se acerca para que San jerónimo se encuentre con la muerte, y de ahí su mirada en transe al observar el crucifijo.

El color rojo brillante del ropaje resalta en el cuadro, al igual que el juego que hace con las luces y sombras.

El Greco que alcanzó su mayor éxito profesional en Toledo se le catálogo como un pintor extravagante por sus temas a pintar, sin embargo, estos temas recurrentemente eran elegidos por sus clientes. Sin duda no se puede negar que fue un pintor que supo aprovechar todo el conocimiento para convertirse en un artista de éxito.

 

 

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